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El yacimiento romano de Los
Casares, inédito hasta la fecha, se conoce, en cambio, desde hace años. En abril
de 1989 Alonso Zamora, director del Museo de Segovia, tomó varias fotografías
aéreas en las que se percibían un
aula
trícora (...) y retazos de un peristilo, vislumbrándose asimismo otras
construcciones confusamente delimitadas. No obstante, los vuelos efectuados por
Julio del Olmo en el invierno y primavera de 1994-1995 (...), modificaron,
aclararon y completaron las imágenes realizadas seis años antes, permitiendo
una lectura más cabal del monumento.
(...)
El gran conjunto edilicio que resguarda nuestro yacimiento, y al que sin duda
responde el elocuente topónimo de Los Casares, se sitúa en una amplia zona
llana, de cota más baja que su entorno, entre el río Eresma que lo delimita
por el E y los arroyos Soto y Pozo que prácticamente circundan la estación por
el resto. Tipológicamente debe ser clasificado como villa, una gran villa
romana de peristilo aureolada de otras construcciones en un área visible de
aproximadamente 10 ha.
El complejo mas claramente advertible se corresponde con la pars urbana,
de orientación N/S y ligera desviación NO/SE, de la que se observan las alas E
y S, de unos 80 m. de longitud y un aula rectangular al N, en apareincia
desconectada del conjunto. Tampoco se percibe en la fotografía aérea nada del
ala occidental de la casa, acaso por coincidir esa zona con una lindera que
separa dos parcelas de cultivos.
Lo que parece fuera de duda es que la quinta se organiza por un peristilo, de
algo más de 40 m. en los lados visibles (43 por 47) y del que no puede
descartarse un posible diseño rectangular. En el centro del patio se definen un
paralelepípedo, quizás un aljibe, por la distinta coloración de las
tierras y un cuadrángulo aislado al SE de difícil interpretación. Presiden el
edificio al N dos aulas emergentes, basilical al O (27 por 12 m.) rematada en
testero plano y trícora al E, en el extremo de la panda del peristilo, con los
ábsides semicirculares y cabecera poligonal (22 por 16). (...) Una veintena de
estancia ortogonales menores se distribuyen en torno a las alas de E y S;
destacan la absidada, simétricamente opuesta al triconque,y la acaso axializada
con la basíclica en el extremo visible del sector meridional. En ningún caso
se perciben estructuras asimilables a un complejo termal que lógicamente debió
de existir.
Fuera del recinto solariego se despliegan al E, N, NO, O, y SO, alineaciones de
ambientes constructivos indeterminados, algunos probablemente rústicos. Bien
definido se distingue un edificio rectangular a unos 300 m. al occidente,
idéntico a otro de Los Términos (Monroy, Cáceres) dedicado a actividades
relacionadas con la lana. Menos claros ciertos ámbitos al NO y al E; por fin,
una red de muros al SO podría hacer pensar en un segundo peristilo, carácter
nada insólito en las quintas de la época (Los Quintanares, Rioseco de Soria
-Soria-, San Julián de la Valmuza -Salamanca-, Almenara de adaja -Valladolid-
etc.).
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